¿En qué casos utilizamos la TFD?

Este tratamiento está especialmente indicado en aquellas personas en las que está contraindicada la cirugía por la edad, problemas de corazón o de coagulación de la sangre, en pacientes con múltiples lesiones tumorales, personas con fobia a entrar en quirófano, etc.

La TFD es una alternativa a determinados tratamientos más agresivos, como puede ser la cirugía, para tratar tumores de piel y cánceres incipientes de vejiga, pulmón y esófago. En el caso de la piel, la utilizamos principalmente en queratosis actínicas ( lesiones precancerosas ), carcinomas basocelulares superficiales y algunos carcinomas espinocelulares. También se utiliza esta técnica por su efecto rejuvenecedor en la piel.

¿Qué otras posibilidades terapéuticas tiene la TFD?
La TFD se ha comenzado a utilizar en otras enfermedades no tumorales de la piel como la psoriasis, angiomas, verrugas víricas, procesos inflamatorios como el liquen, alopecia areata y también en el acné y el fotorrejuveneciemiento, en los que se obtiene buenos resultados cosméticos.

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